Neuroma de Morton

¿Sientes una sensación de quemazón, hormigueo o como si pisaras una piedra entre los dedos del pie? El neuroma de Morton es una de las causas más frecuentes de dolor en la zona delantera del pie y, sin tratamiento, tiende a empeorar de forma progresiva.

En Clínica del Pie La Malagueta abordamos esta patología con un enfoque combinado: desde el tratamiento conservador hasta técnicas mínimamente invasivas guiadas por ecografía, logrando eliminar el dolor sin necesidad de cirugía abierta en la mayoría de los casos.

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¿Qué es el neuroma de Morton?

El neuroma de Morton es un engrosamiento fibroso del nervio interdigital plantar, generalmente localizado entre el tercer y el cuarto dedo del pie, aunque también puede aparecer entre el segundo y el tercero.

A pesar de su nombre, no se trata de un tumor, sino de la respuesta del nervio ante una compresión o roce continuado entre las cabezas de los metatarsianos. Esta irritación mantenida desencadena un proceso inflamatorio que termina engrosando el nervio, generando un dolor característico que limita la marcha y, si no se trata, tiende a cronificarse afectando a la calidad de vida del paciente.

¿Cuáles son los síntomas del neuroma de Morton?

La evolución del neuroma de Morton suele presentar una sintomatología muy reconocible para el paciente:

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Dolor en el antepié

Intenso y en forma de quemazón, calambre o descarga eléctrica, localizado entre los dedos y la zona metatarsal.

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Sensación de cuerpo extraño

Los pacientes lo describen habitualmente como «pisar una piedra» o «tener un pliegue en el calcetín».

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Hormigueo y adormecimiento

En los dedos afectados, consecuencia directa de la compresión nerviosa.

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Empeoramiento con el calzado

El dolor se agrava con zapatos estrechos, tacones o tras caminar largos periodos, y suele aliviarse al descalzarse y masajear el pie.

¿Cómo diagnosticamos el neuroma de Morton?

Sabemos que tu pie no se parece a ningún otro. Por eso hemos desarrollado un protocolo de diagnóstico de alta precisión que se sustenta en tres pilares:

01

Valoramos

Valoración de tu historial previo

Examinamos con detalle cada prueba o informe que aportes —documentos clínicos, resonancias, radiografías procedentes de otros profesionales—, porque lo que ya sabemos de tu pie nos da una ventaja desde el primer minuto. Y, además, realizamos por nuestra parte todas las pruebas oportunas para cumplimentar y completar tu historial médico, dejándolo lo más completo posible para conocer a fondo tu caso y tu historia previa.

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Realizamos

Diagnóstico por ecografía de alta resolución

A día de hoy, la ecografía se ha consolidado como la «prueba reina» y la más específica para el diagnóstico de esta patología. En nuestra consulta, tenemos la suerte de contar con tecnología ecográfica de última generación que nos permite visualizar el nervio en tiempo real. Por ello, aunque valoraremos con rigor todas las pruebas e informes que nos aportes (resonancias o radiografías), siempre realizaremos una ecografía diagnóstica exhaustiva en diferentes planos para identificar con total precisión tu lesión y asegurar el diagnóstico más correcto.

03

Proponemos

 Plan terapéutico personalizado

Una vez reunida toda la información, trazamos contigo un plan de tratamiento realmente personalizado, dirigido a una recuperación efectiva y duradera. Tu caso nos importa, y por eso lo abordamos de forma escalonada: desde las opciones más conservadoras hasta el tratamiento quirúrgico, solo si tu situación lo requiere. Porque cada paciente es diferente y cada pie es único, tu plan es totalmente a tu medida, y te acompañamos en cada paso del camino.

¿Qué tratamientos realizamos
para el neuroma de Morton?

Apostamos por un abordaje progresivo y personalizado, comenzando por las técnicas menos invasivas y reservando la cirugía solo para los casos que realmente lo requieren:

Preguntas frecuentes sobre el neuroma de Morton

No, en absoluto. Existen tratamientos conservadores que funcionan muy bien, y solo recurrimos a la cirugía en algunos casos: normalmente los de muy larga evolución, cuando los tratamientos conservadores como las plantillas o las infiltraciones ya han fracasado. Únicamente en esos casos planteamos la opción quirúrgica.

El neuroma se trata siempre de forma escalonada. Lo recomendable es empezar por los tratamientos conservadores: la elaboración de plantillas a medida para descargar la zona del antepié y las infiltraciones ecoguiadas con corticoides. Si estos no funcionan, avanzamos hacia los tratamientos quirúrgicos. Pero el criterio es siempre ese: ir de lo más conservador a lo quirúrgico, de forma progresiva.

La infiltración se realiza bajo anestesia local y consiste en administrar corticoesteroides para desinflamar el nervio afectado. Con ella reducimos significativamente el dolor y las molestias. Se realiza bajo supervisión ecográfica, lo que la hace muy precisa y nada molesta para el paciente.

La radiofrecuencia es un tratamiento que aplica calor controlado sobre el nervio (lo que técnicamente llamamos termoablación) para «desactivar» de forma precisa la señal de dolor que este emite, sin necesidad de cirugía abierta. Todo se realiza con guía ecográfica, para actuar con la máxima exactitud sobre la zona afectada. Su gran ventaja es que el paciente se puede marchar caminando sin ningún problema y su reincorporación a la actividad normal es prácticamente inmediata.

En muchos casos, la radiofrecuencia ecoguiada funciona por sí sola y no es necesario ir más allá. Sin embargo, en algunos casos excepcionales —normalmente los más avanzados o de larga evolución—, nos vemos obligados a realizar una cirugía osteoarticular, en ocasiones combinada con la propia radiofrecuencia. Esta cirugía tiene las mismas indicaciones y garantías que cualquier intervención osteoarticular: el paciente sale del quirófano con un zapato postquirúrgico que deberá usar durante unas seis semanas aproximadamente. La evolución suele ser bastante rápida, aunque con un seguimiento y unas pautas de revisión más estrictas que iremos marcando en cada fase.

En muchos casos, tras la intervención quirúrgica puede haber una pérdida de sensibilidad en el tercer y cuarto dedo, de forma temporal. Los casos en los que esa pérdida de sensibilidad es permanente son un porcentaje muy bajo. Es algo que siempre explicamos con claridad al paciente antes de intervenir.

El neuroma es un atrapamiento nervioso. Cuando se interviene, por norma general no vuelve a aparecer ni a dar problemas en esa zona. Ahora bien, al tratarse de una compresión nerviosa, es muy importante que el paciente evite en el futuro el uso de zapatos estrechos y las actividades muy agresivas para el antepié. También conviene saber que pueden aparecer neuromas en otras localizaciones del pie (como el del segundo espacio), pero el ya tratado no suele reproducirse.

Las claves principales de prevención son sencillas: evitar el calzado estrecho y los tacones altos, mantener un peso adecuado y consultar ante los primeros síntomas. Este último punto es fundamental, porque una vez que el nervio se ha engrosado, la valoración profesional es la vía más segura para evitar que el dolor se cronifique y para poder actuar a tiempo con los tratamientos más conservadores

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