Plantillas 3D personalizadas
Cuando el origen es biomecánico (pie plano, pronación), unas plantillas personalizadas corrigen la postura del pie y reducen la tensión sobre el nervio, aliviando los síntomas y frenando la progresión.
Pero puede ser un síndrome del túnel tarsiano: el atrapamiento del nervio tibial posterior en la cara interna del tobillo. La buena noticia es que tiene solución y que, con un diagnóstico preciso, en la mayoría de los casos no requiere cirugía abierta.
El síndrome del túnel tarsiano es un atrapamiento del nervio tibial posterior a su paso por el túnel del tarso, un canal estrecho situado en la cara interna del tobillo, justo detrás del maléolo interno. Es, en esencia, el equivalente en el pie al conocido síndrome del túnel carpiano de la muñeca.
Por ese canal transcurren, en un espacio muy reducido, el nervio tibial y sus ramas junto a varios tendones flexores. Cuando el nervio queda comprimido, se altera la transmisión nerviosa y aparecen el dolor, el hormigueo y la quemazón que recorren la planta del pie. Al tratarse de un dolor que desciende por la cara interna hasta el talón y los dedos, con frecuencia se confunde con una fascitis plantar, lo que retrasa su diagnóstico.
El túnel tarsiano es un espacio muy estrecho, por lo que cualquier factor que reduzca ese espacio o aumente la presión sobre el nervio puede desencadenar el problema.
No hay dos casos iguales: cada pie y cada paciente son diferentes.
Por eso trabajamos sobre tres pilares fundamentales que nos permiten alcanzar un diagnóstico preciso y, a partir de ahí, el
tratamiento más adecuado para ti.
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Desde el momento en que entras por la puerta, evaluamos tu caso de forma minuciosa: estudiamos tu historial clínico, las pruebas que puedas aportarnos, los tratamientos que hayas seguido previamente y cualquier detalle relevante. Toda esta información nos da una idea clara del contexto y la situación en la que te encuentras, que es el punto de partida para acertar con el diagnóstico.
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Realizamos una exploración completa con los medios técnicos más avanzados de nuestras instalaciones: ecografía de alta resolución, biomecánica avanzada y radiología, que nos permiten localizar con precisión la zona de compresión del nervio y descartar otras causas. Cuando es necesario confirmar el diagnóstico, nos apoyamos en la electromiografía (EMG), una prueba que derivamos a un centro especializado y que, en la mayoría de los casos, permite confirmar el diagnóstico con total seguridad.
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Una vez que conocemos tu historia y tenemos un diagnóstico preciso, llega lo más importante: proponerte tu tratamiento personalizado. No existe una única solución válida para todos; por eso diseñamos contigo un plan adaptado a tu caso, a tu actividad y a tus objetivos, empezando siempre por las opciones más conservadoras y reservando las más avanzadas solo para cuando son realmente necesarias.
Apostamos por un abordaje progresivo y altamente especializado. El tratamiento siempre comienza por la opción más conservadora y avanza, solo si es necesario, hacia procedimientos ecoguiados de alta precisión que permiten actuar directamente sobre el nervio comprometido para liberarlo o descomprimirlo sin necesidad de cirugía abierta.
Cuando el origen es biomecánico (pie plano, pronación), unas plantillas personalizadas corrigen la postura del pie y reducen la tensión sobre el nervio, aliviando los síntomas y frenando la progresión.
Mediante ecografía en tiempo real, depositamos el tratamiento con precisión milimétrica alrededor del nervio. Incluye desde infiltraciones para desinflamar hasta técnicas de medicina regenerativa (PRP) e hidrodisección ecoguiada, que ayudan a liberar el nervio y favorecer su recuperación.
Técnica mínimamente invasiva especialmente útil para el dolor neuropático persistente: modula la señal de dolor del nervio con guía ecográfica, sin dañar el tejido nervioso y sin cirugía.
Cuando el tratamiento conservador no es suficiente, liberamos el nervio tibial posterior mediante cirugía ecoguiada mínimamente invasiva: una incisión milimétrica, sin cirugía abierta, con recuperación más rápida y menos dolor postoperatorio.
Aunque se confunden a menudo, hay una diferencia clave: la fascitis plantar duele sobre todo en el talón al dar los primeros pasos tras el reposo. El túnel tarsiano produce un dolor más eléctrico, de hormigueo o quemazón, que recorre la cara interna del pie y que no se calma en reposo, llegando a empeorar por la noche.
Al tratarse de una patología neurológica, la evolución es diferente a la de una lesión muscular o tendinosa, donde el pronóstico suele ser más cerrado y predecible. Aquí depende mucho del grado de afectación del nervio y del tiempo de evolución. La mayoría de pacientes nota mejorías muy significativas en pocas semanas o meses, pero la desaparición completa de los síntomas puede requerir periodos más largos —habitualmente entre 12 y 18 meses en los casos más complejos—, ya que el nervio necesita su tiempo para recuperarse.
Es una patología crónica y de larga evolución que tiende a empeorar considerablemente con el paso del tiempo. Si no se trata dentro de un tiempo razonable, el daño en el nervio puede llegar a ser irreversible. Por eso es tan importante diagnosticarlo y tratarlo cuanto antes: cuanto más precoz es el abordaje, mejor es el pronóstico.
Depende de cada caso. Hay pacientes que se solucionan perfectamente con tratamiento conservador y otros que necesitan tratamiento quirúrgico. Pero no son opciones excluyentes: incluso tras la cirugía suele ser necesario seguir utilizando plantillas para corregir el origen biomecánico. Por eso, muy a menudo, los tratamientos combinados son los que mejor funcionan. Todo dependerá de cada caso y de su tiempo de evolución.
No. Se trata de una cirugía ultra mínimamente invasiva realizada mediante ecografía y, al basarse en incisiones milimétricas, no tiene nada que ver con el trauma de una cirugía abierta, que puede dar lugar a problemas de cicatrización, infecciones, fibrosis y cicatrices que alargan el postoperatorio. Aquí el postoperatorio es mucho más llevadero: el paciente puede deambular y apoyar el pie prácticamente de inmediato, con molestias mínimas. La realizamos en quirófano, con sedación consciente y anestesia local, de forma ambulatoria (el paciente se va el mismo día). Aunque cada caso evoluciona de forma diferente, esta técnica acorta considerablemente los tiempos de recuperación frente a las técnicas tradicionales.
Un diagnóstico preciso y, sobre todo, temprano es de vital importancia para la pronta recuperación del paciente. Cuanto mayor es el tiempo de evolución de la patología, peor es el pronóstico de curación. A esto se suma que el túnel tarsiano se confunde con frecuencia con una fascitis plantar, y esa confusión es una de las principales razones por las que muchos tratamientos no funcionan. Diagnosticar bien y a tiempo —con exploración y ecografía— es lo que permite tratar la causa real.