¿Sufres un dolor en el pie que quema, hormiguea o se siente como una descarga eléctrica y que no termina de responder a los tratamientos habituales? Muchos de estos dolores no provienen del hueso ni del tendón, sino de un nervio irritado o atrapado.
Radiofrecuencia en el pie para el neuroma de Morton y el dolor nervioso en Málaga
La radiofrecuencia es una técnica mínimamente invasiva que actúa directamente sobre ese nervio, bajo control ecográfico, para calmar el dolor sin necesidad de cirugía abierta. En Clínica del Pie La Malagueta la empleamos en el tratamiento del dolor de origen nervioso del pie: el neuroma de Morton, la neuropatía de Baxter y los atrapamientos del túnel tarsiano.
¿En qué consiste el tratamiento de radiofrecuencia en el pie?
La radiofrecuencia es una técnica mínimamente invasiva —de precisión casi quirúrgica, pero sin necesidad de abrir el pie— que actúa directamente sobre el nervio que está provocando el dolor. A través de una aguja muy fina, guiada por ecografía, se aplica una energía controlada sobre ese nervio para reducir la señal de dolor que transmite.
No es una técnica nueva ni experimental: es una tecnología heredada de la cirugía de columna —una de las áreas más avanzadas y exigentes de la medicina— que hoy se aplica con éxito en el tratamiento del dolor de origen nervioso del pie.
Su gran ventaja es que no se limita a aliviar el síntoma de forma pasajera, sino que actúa sobre el origen del problema: el propio nervio atrapado o irritado. Es un procedimiento ecoguiado, preciso, ambulatorio y con anestesia local.
¿Qué patologías tratamos con radiofrecuencia?
Con la radiofrecuencia tratamos el dolor de origen nervioso del pie: el que se produce por el atrapamiento, la compresión o el engrosamiento de un nervio. Esta técnica nos permite dos cosas según el caso: modular la transmisión del nervio para calmar el dolor, o realizar una ablación, interrumpiendo de forma controlada el tramo nervioso responsable de las molestias. Precisamente por eso, el éxito depende de un diagnóstico preciso, ya que estas lesiones se confunden con frecuencia entre sí y con otras patologías.
¿Cómo se realiza el tratamiento?
El tratamiento con radiofrecuencia es un procedimiento ambulatorio y prácticamente indoloro, que realizamos en consulta bajo anestesia local. El paciente se recupera con rapidez y se reincorpora a su actividad en muy poco tiempo. Aun así, al tratarse de lesiones de origen nervioso, lo abordamos con un protocolo cuidadoso en cuatro pasos:
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Evaluación clínica e historial
Antes de plantear un tratamiento como este realizamos una exploración clínica completa, revisamos tu historial médico y las pruebas que aportes, y hacemos un análisis biomecánico. Es el primer paso para orientar el diagnóstico.
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Diagnóstico de precisión
Para confirmar que el dolor es de origen nervioso y localizarlo con exactitud, nos apoyamos en las pruebas más específicas: la ecografía diagnóstica de alta resolución, la resonancia magnética (que podemos solicitar o que el paciente aporte) y, cuando el caso lo requiere, la electromiografía de superficie.
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Aplicación de la radiofrecuencia
Con el diagnóstico confirmado, aplicamos la radiofrecuencia sobre el nervio responsable, bajo control ecográfico y con anestesia local. Elegimos el modo según la rama nerviosa afectada: la modalidad pulsada cuando buscamos modular el nervio y calmar el dolor, o la continua cuando conviene producir una lesión controlada del nervio. Esta decisión la toma el profesional que evalúa el caso y es clave para el éxito del tratamiento.
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Seguimiento y revisiones
Al tratarse de lesiones de origen nervioso, el seguimiento es fundamental. Programamos revisiones periódicas para comprobar la evolución y la respuesta del paciente y, si fuera necesario, ajustar o complementar el tratamiento.
¿Por qué elegirnos?
Experiencia en ecografía avanzada
Más de 15 años realizando ecografía nos permiten identificar con precisión las lesiones de origen nervioso del pie, y aplicar la radiofrecuencia justo donde está el problema.
Tecnología de uso hospitalario
Disponemos de un equipo de radiofrecuencia de uso hospitalario, con la tecnología más avanzada, algo poco habitual en una consulta de podología.
Visión biomecánica y global
No tratamos solo el síntoma. Valoramos al paciente de forma biomecánica, porque estas lesiones casi siempre tienen un componente que agrava el problema; corregirlo es parte del éxito.
Seguimiento cercano del paciente
Nuestro gran pilar es el seguimiento. Acompañamos al paciente con revisiones periódicas y una atención cercana para asegurar la mejor evolución posible.
Preguntas frecuentes sobre la radiofrecuencia en el pie
El procedimiento es totalmente llevadero, ya que se realiza bajo anestesia local. Eso sí, cada nervio responde de forma diferente: algunos pacientes notan alivio casi de inmediato, mientras que otros pueden sentir al principio incluso más dolor del que tenían, que va cambiando y remitiendo de forma progresiva. Solemos explicarlo como una «montaña rusa» de sensaciones durante las primeras semanas, con días mejores y peores. Por eso el seguimiento es tan importante: para acompañar al paciente en todo el proceso.
Lo habitual es realizar una sola sesión, tanto en el neuroma de Morton como en el resto de patologías. En algunos casos de neuroma puede ser necesaria una segunda sesión: es algo que contemplamos y explicamos al paciente desde el primer momento, y que queda siempre presupuestado e incluido si llegara a necesitarse. No es lo más frecuente, pero es posible, y preferimos advertirlo con transparencia.
La recuperación es inmediata: el paciente sale caminando de la consulta por su propio pie y se reincorpora a su actividad a los pocos días. Como recomendación, conviene evitar los deportes de impacto y el calzado estrecho las primeras semanas, aumentando la intensidad poco a poco; es solo un consejo para modular las cargas, no una limitación estricta.
Sí, es una alternativa totalmente válida a la cirugía abierta. En nuestra experiencia, la planteamos sobre todo cuando los tratamientos conservadores no han funcionado. La cirugía abierta del neuroma de Morton es eficaz, pero no está exenta de complicaciones; por eso, tras muchos casos tratados, podemos decir que la radiofrecuencia resuelve el problema en la mayoría de ellos sin llegar al quirófano.
El alivio es progresivo. Si con el tiempo reaparecieran ciertos síntomas, la radiofrecuencia puede volver a aplicarse — una segunda o incluso una tercera vez— sin ningún problema, ya que es una técnica repetible y segura.
No siempre es fácil, porque este dolor puede confundirse con problemas musculares u óseos. Por eso son tan importantes la experiencia, una buena historia clínica y la correcta evaluación de las pruebas: un diagnóstico preciso es lo que permite confirmar el origen nervioso del dolor y conseguir los mejores resultados.
Es una técnica muy segura, con un nivel de complicaciones realmente bajo. Trabajamos con un doble nivel de seguridad: por un lado, el control ecográfico, que nos permite aplicar la energía con precisión respetando las estructuras cercanas; y por otro, la supervisión continua de los parámetros del equipo por parte del técnico que lo maneja.

