¿Sufres dolor en la zona del dedo gordo del pie y notas una desviación progresiva que dificulta caminar o usar calzado con normalidad? El juanete (Hallux Valgus) es una deformidad muy frecuente que puede empeorar con el tiempo si no se trata adecuadamente.
Juanetes (Hallux Valgus)
En Clínica del Pie La Malagueta ofrecemos una solución eficaz: la cirugía de mínima incisión, que corrige el juanete con menos dolor y una recuperación más rápida.
¿Qué es el Hallux Valgus?
El Hallux Valgus, comúnmente conocido como juanete, es una deformidad ósea progresiva que afecta al primer radio del pie. Se manifiesta como una protuberancia en la base del dedo gordo, provocada por una desviación interna del hueso metatarsiano.
Más allá de ser un problema estético, el juanete altera la mecánica de la pisada, provocando una inflamación crónica de los tejidos y, en estados avanzados, el deterioro de la articulación. Esta desviación desplaza al resto de los dedos, generando presiones dolorosas y dificultades para encontrar un calzado cómodo.
¿Cuáles son los síntomas del juanetes?
Los síntomas varían según el grado de deformidad, pero los más comunes que atendemos en nuestra consulta son:
Dolor e inflamación
Sensación de ardor o dolor sordo en la articulación, especialmente al caminar.
Deformidad visual
Protuberancia ósea en el lateral interno del pie.
Limitación funcional
Rigidez en el dedo gordo que dificulta el movimiento natural.
Alteraciones dérmicas
Aparición de callosidades, rozaduras o enrojecimiento debido a la fricción con el calzado.
Desviación secundaria
El dedo gordo presiona al segundo dedo, pudiendo causar dedos en garra o martillo.
¿Cómo diagnosticamos los juanetes?
La clave para un resultado definitivo está en entender el origen de cada juanete. Por eso no tratamos solo la deformidad visible, sino la causa que la provoca. Nuestro proceso de diagnóstico incluye:
01
Exploración clínica y biomecánica
Realizamos un examen minucioso, articular y funcional del pie, tanto en carga como en descarga, apoyándonos además en una plataforma de presiones profesional para ver cómo interviene la biomecánica del primer radio, tan importante para el resto del pie. Para nosotros, como podólogos, no importa únicamente la deformidad, sino cómo esta afecta a la biomecánica y a la función natural del pie.
02
Diagnóstico por imagen
Nos apoyamos en tecnología de imagen de última generación, como la ecografía de alta resolución y la radiología digital, para diagnosticar con la máxima precisión. Estas herramientas nos permiten realizar mediciones angulares exactas y valorar cómo la desviación afecta al conjunto del pie, aportando el rigor necesario para planificar el mejor tratamiento.
03
Planificación personalizada
Cada paciente es único, y también lo son su caso, sus expectativas y sus objetivos. Lo que nos diferencia es que contamos con la experiencia y la capacidad para realizar diferentes procedimientos y técnicas quirúrgicas en un entorno hospitalario, operando en hospital y con maquinaria de imagen de última generación, lo que nos permite afrontar cada caso de forma específica y personalizada, asegurando el mejor resultado. Y todo ello acompañado de un seguimiento personalizado en todo momento, desde que el paciente entra por la puerta hasta que le damos el alta
¿Qué tratamientos realizamos para el juanete?
Los tratamientos conservadores no modifican la posición del pie ni corrigen la deformidad: en algunos casos alivian el dolor, pero no resuelven el problema de fondo. Cuando estos tratamientos conservadores no han sido suficientes, en muchos casos recurrimos a la cirugía de mínima incisión (MIS), una alternativa quirúrgica con grandes beneficios para el paciente.
Sin tornillos ni agujas
A diferencia de la cirugía abierta tradicional, corregimos la deformidad mediante microincisiones milimétricas que no requieren tornillos ni agujas de fijación. Al no abrir el pie, respetamos los tejidos y apenas quedan cicatrices visibles, logrando un resultado estético impecable.
Mínimo dolor postoperatorio
Al ser una técnica mínimamente invasiva que respeta los tejidos blandos, el dolor postoperatorio es mucho menor que en la cirugía tradicional con tornillos o placas. No prometemos ausencia total de molestias, pero sí un postoperatorio notablemente más cómodo y llevadero.
Salga caminando
Se trata de una cirugía ambulatoria con anestesia local: el paciente sale del quirófano por su propio pie, ayudándose de un calzado postquirúrgico especial. Sin ingresos ni largas esperas.
Recuperación mucho más rápida
Sin las grandes incisiones ni la agresión de la cirugía tradicional, el pie se recupera de forma más rápida y natural. Respetamos los tiempos de cada paciente, pero el objetivo es claro: que vuelva a caminar con normalidad cuanto antes.
Casos reales
Descubra cómo es posible recuperar la salud y la estética de su pie afectado por juanetes sin necesidad de cirugías invasivas. Resultados que demuestran nuestro compromiso con la excelencia quirúrgica y la satisfacción del paciente.
Preguntas frecuentes sobre los juanetes (Hallux Valgus)
La intervención se realiza en quirófano, en ambiente hospitalario y con un anestesista, lo que nos permite ofrecer la máxima seguridad. Al paciente se le practica una sedación consciente —similar a la que se emplea en una colonoscopia— para que se encuentre tranquilo y relajado, haciendo que todo el proceso sea lo más cómodo y poco traumático posible. Una vez sedado, procedemos a aplicar la anestesia local, de modo que no sentirás absolutamente nada de dolor durante la intervención. Después de la cirugía, una sencilla terapia analgésica y antiinflamatoria es suficiente para controlar el dolor sin ningún tipo de problema. Al ser una técnica mínimamente invasiva que respeta los tejidos, las molestias son además mucho menores que en la cirugía tradicional con tornillos y placas.
La anestesia general no la utilizamos prácticamente nunca; no es la forma en la que trabajamos. En todos los casos empleamos anestesia local acompañada de sedación consciente, que es lo más frecuente y lo que mejores resultados nos ofrece: el paciente permanece tranquilo y cómodo durante toda la intervención —de forma similar a una colonoscopia—, sin sentir absolutamente nada. Solo en algunos casos, cuando es absolutamente necesario, podemos recurrir a la anestesia epidural. Todo ello, siempre bajo la supervisión de nuestro anestesista en ambiente hospitalario.
Es una técnica que corrige la deformidad del juanete a través de microincisiones milimétricas, sin abrir el pie como en la cirugía tradicional. Esto nos permite respetar los tejidos, reducir el dolor y las cicatrices, y favorecer una recuperación más rápida, siempre planificando cada caso de forma personalizada.
Nuestra técnica de mínima incisión nos permite corregir la deformidad sin necesidad de tornillos ni agujas de fijación en la gran mayoría de los casos. Solo en situaciones muy excepcionales, y siempre previo consentimiento del paciente, nos vemos obligados a emplear tornillería: se trata únicamente de casos muy avanzados de Hallux Rigidus, una patología muy concreta que nada tiene que ver con el Hallux Valgus convencional. En el juanete habitual, el objetivo es siempre el abordaje menos invasivo posible.
Es una cirugía ambulatoria: no requiere ingreso. El paciente entra y sale el mismo día por su propio pie, tras una intervención realizada en ambiente hospitalario con todas las garantías.
Sí. Una de las grandes ventajas de esta técnica es que el paciente sale caminando por su propio pie, sin necesidad de muletas en ningún caso. Como no utilizamos material de fijación con tornillería, es importantísimo que el paciente use el calzado postquirúrgico que le entregamos en la propia intervención: este zapato es el que asegura el éxito de la cirugía, ya que protege el pie y mantiene la corrección mientras se camina.
Sí. Como acabamos de señalar, el calzado postquirúrgico es fundamental para el éxito de la cirugía. Por lo general es necesario llevarlo durante entre seis y ocho semanas, aunque el tiempo exacto dependerá de la evolución de cada paciente, que iremos valorando en tu seguimiento personalizado.
Solo en casos muy excepcionales. Aunque técnicamente es posible, no es en absoluto recomendable y es una práctica que, personalmente, preferimos no realizar. Somos siempre claros con el paciente: es mucho mejor operar primero un pie y, al cabo de unos meses, el otro. Operar los dos pies a la vez conlleva un postoperatorio mucho más complicado y con menos garantías para el paciente, y nuestra prioridad es siempre su seguridad y su recuperación.
No todos los juanetes necesitan operarse. Si no genera dolor ni limitación, puede bastar con vigilarlo y aplicar medidas de prevención. Ahora bien, el juanete es una deformidad progresiva que tiende a aumentar con el tiempo, por lo que siempre recomendamos una valoración para saber en qué punto está y decidir, juntos, el mejor momento y enfoque para cada caso.

